Gabriel Antonio Osorio arranca con su machete la maleza que crece bajo los arbustos de mora que cultiva en su finca. Su habilidad pasa desapercibida hasta que una mirada detallada permite darse cuenta de que una mancha blanca cubre el cristalino de sus ojos y le impide la visión.
Efectivamente, Gabriel sufre de cataratas congénitas pero esto no ha sido obstáculo para que sea laboralmente activo. Hace tres años se dedica a cultivar mora en el corregimiento San José, del municipio de La Ceja (Antioquia), formando parte del proyecto agrícola que lidera Asofrutas en el marco del II Laboratorio de Paz – Oriente Antioqueño , que coordina la Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional –ACCIÓN SOCIAL–.
Osorio fue operado de las cataratas, intervención que tuvo algo de éxito, lo que le permitió dedicarse a sembrar fríjol, maíz, papa y llegar a tener una lechería, pero como eso no le dio mucho resultado a largo plazo, decidió emplearse como jornalero y fue en esa labor, haciendo hoyos de 50 metros para clavar postes telefónicos, que se le desprendió la retina y su visión comenzó a empeorar nuevamente. De cualquier manera, su movilidad y entusiasmo es similar al de alguien que vea sin problemas.
“Dicen que uno cuando queda así, invidente, se le desarrollan uno o varios sentidos. Uno ya sabe y mi Dios es muy grande. Uno se acostumbra a trabajar y yo ya sé dónde mandar el pie cuando camino, cuando estoy en el cultivo plateando la mora”, dice Gabriel.
Su labor en el cultivo de mora, donde tiene unos 700 arbustos, es esa: platear la mora, es decir, quitarle con el machete la hierba que nace en la raíz. Así mismo busca plagas, insectos, hojas secas y todo aquello que en algún momento pueda dañar su cultivo. “No hago más porque coger la mora me da mucha dificultad y podar también, entonces pongo trabajadores y ahí están mis dos hijos y mi señora, que también se mantiene en el cultivo”.
Trabaja desde temprano, casi de madrugada, y le dedica a veces hasta ocho horas diarias a sus moras, aunque no llega a tanto tiempo pues sabe que en su condición no es bueno excederse.
“Aquí está la comidita, a la final no se mantiene uno muy preocupado. Antes sí porque no sabía qué camino coger pero ahora con este proyecto vale la pena”.Así va cumpliendo con uno de sus anhelos: sacar a su familia adelante y brindarle estudio a sus dos hijos.
Alta calidad y valor agregado
A Gabriel sus ojos se le han cerrado casi completamente, sin embargo su amor por el trabajo y por su familia, lo motivan a levantarse cada mañana, a caminar entre cada una de las matas de mora buscando sigilosamente entre la hierba mala plagas, insectos, hojas secas y todo aquello que a su cultivo pudiera dañar.
Asofrutas es una entidad a la cual pertenecen 106 productores y cobija a asociaciones como Aprofrut de Rionegro, Asopromora de El Retiro y Asofrutas de La Ceja, la cual brinda acompañamiento técnico y suministro de insumos a los campesinos con el fin de fomentar altos niveles de calidad y mayor productividad, además de la comercialización de la fruta.
Con su estrategia de comercialización, Asofrutas garantiza a los campesinos una compensación económica equivalente a 80 mil pesos semanales. Sin embargo con la consolidación de la asociación entre Aprofrut, Asopromora y Asofrutas se trabaja para darle al producto un valor agregado que lo haga más competitivo a nivel nacional e incluso proyectarse en los mercados internacionales.
Así como los demás campesinos de la zona, gracias a los proyectos productivos impulsados por diferentes organizaciones y líderes comunitarios Gabriel seguirá levantándose cada día armado de su sombrero y su machete a caminar por su cultivo de mora desyerbando con precisión para seguir cosechando esperanza.

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